16 de febrero de 2012

Unlucky stiff

Con unos amigos hablé de un empeño. Como ya algunos hemos acabado nuestra carrera, y a otros les queda poco, empezamos a jugar:

Decidimos comprar un pequeño teatro y se nos ocurrió ponerle de nombre Anastasia. Teatro Anastasia. Además pensamos en que podría ser una academia de Bellas Artes. Que se enseñe música, pintura, danza... y las artes dramáticas.

El teatro tendría su propia orquesta, su compañía de teatro y ballet, habría compositores que escribieran óperas, sinfonías, música de cámara, y ¿por qué no? musicales también; y... luego vino mi madre a levantar la persiana de mi cuarto y me gritó: A desayunar.

2 de febrero de 2012

Pupila de águila

[...] Igor acusó el impacto de aquellas palabras. Y una vez más en vez de reaccionar contra ellas, en vez de buscar una respuesta o, al menos, una salida airosa, se replegó dentro de sí mismo, empequeñeciéndose poco a poco ante la mirada de aquella chica con la que tan agusto se sentía. Cuando se dio cuenta, ya estaba acurrucado en el pliege más oculto de su caparazón. [...]

Y algo de eso debió percibir Martina, porque de pronto comenzó a asustarse.
- ¡Igor! -grito-. ¡Igor! ¿Estás bien? ¡Dime algo! ¡Habla!

Abandonó su asiento y se sentó junto a Igor, que era presa de una agitación; lo cogió con firmeza y lo zarandeó varias veces. Igor era un muñeco de trapo.


(Alfredo Gómez Cerdá-Pupila de águila)